miércoles, 19 de febrero de 2014

Platos para niños, nutritivos y atractivos

La inapetencia infantil puede confundirse con caprichos infantiles
Por Linda Patiño y Salomé Mejía.

Varios psicólogos han llamado la atención frente a los problemas familiares y tensiones en el hogar cuando los niños no comen. Un simple no quiero puede llevar a que la hora de la comida se convierta en una batalla.

Sin embargo, Julia Colomer, experta del departamento de pediatría de la Universidad de Valencia, advierte en su artículo “¡Mi hijo no me come nada! ¿Qué debo hacer?” expone que hay amplias diferencias entre los caprichos de los niños y una verdadera inapetencia que los lleve a ciertos niveles de desnutrición; y por ende, diferentes soluciones a ambas.
Las “falsas inapetencias” pueden detectarse   cuando en el transcurso del día los niños suplen su necesidad calórica con altas cantidades de ciertos alimentos (como leche, yogurt),  comen sólo alimentos de producción industrial, a deshoras o muchas golosinas, mientras que rechazan otros porque son nuevos o simplemente les aburren.

Para actuar frente a esto, el condicionamiento de “si no comes, no sales” o el simple “no hay postre” no es efectivo. Si de premiar se trata, resultan mejor “Qué alegría, ¡lo has comido todo!” o “Eres un niño grande ¡ya comes verduras!”.

Los adultos deben elegir el menú, pensando en la alimentación más saludable para el niño, y en caso de querer opiniones resulta mejor dar varias opciones nutritivas que preguntar “qué te gustaría comer”.  Así mismo, el diseño resulta útil para mostrar la variedad de los alimentos, una uva, un tomate o un simple pan se convierten en algo totalmente distinto.  La hora de comer se vuelva un momento divertido y creativo y si se involucran a los niños en el proceso de decorado habrá mayor integración familiar.

Existen varias recetas donde la combinación puede ser muy nutritiva. En las pizzas, arroces, pastas y sánduches se pueden combinar los carbohidratos, la proteína (atún, pollo, queso) y la verdura (salsa de ajo, tomate, lechuga, pepino, calabacín o pimentón). Igualmente, los colores y texturas permiten combinaciones personalizadas y harán de la cocina y la comida un espacio agradable para adultos y niños. 

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