jueves, 24 de abril de 2014

Aperitivos, formas de estimular el apetito y la pasión

En la Grecia Clásica, en los grandes festines, los invitados bebían para celebrar, pero contraria a la imagen que se tiene de los romanos, los griegos bebían con mesura. 

Una por la felicidad y la celebración, otra por la salud y el amor y una última para ir a dormir y por la paz. Las tres copas de vino eran la medida estándar para disfrutar de un banquete sin perder los sentidos, hacer el ridículo o comer con desmesura. 

Hoy en día, para las fiestas amorosas, una botella de vino es lo más común, pero al mezclarlo con los chocolates característicos, pueden causar pesadez y apagar la pasión esperada. En cambio, tres copas de aperitivo no sólo despiertan la producción de saliva gástrica, sino que desinhiben zonas del cerebro encargadas de la charla elocuente, la adrenalina y el riesgo. En pocas palabras, un amante ameno y apasionado. 




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